Día del Niño 2008
Durante esta semana, las Catequesis de Primera Comunión de la Parroquia de San Gerardo tuvieron la visita de los miembros de Tercer Mundo, con los que compartieron una oración en la que reflexionábamos sobre el estado del mundo, y lo que podemos hacer los niños para cambiarlo…
Lo hicimos a través de un cuento:
EL ÁRBOL DE LA FELICIDAD
Todos habéis visto alguna vez árboles de muchos tipos en los parques, en las calles, en el campo… ¿verdad?
Yo voy a hablaros de un árbol muy, pero que muy especial. Cuenta una antigua historia que hace mucho tiempo nacieron en la Tierra cinco árboles distintos al resto. Estos árboles tenían la capacidad de otorgar dones a aquellos que pasaran cerca de ellos.
Estos cinco eran: el árbol de la sabiduría, el árbol de la riqueza, el árbol de la salud, el árbol del éxito y el árbol de la felicidad.
Os contaré lo que le pasó a este último. El bello, reluciente y verde esmeralda árbol de la felicidad brotó en el pequeño pueblo de Almadián, en mitad de su pequeña plaza.
El árbol de la felicidad provocaba una cosquilleante sensación de alegría y felicidad sobre aquellos, pequeños y grandes, que se acercaban hasta él; haciendo surgir espontáneamente las más radiantes sonrisas y las más contagiosas carcajadas. Cuando alguien se encontraba triste sólo tenía que ir junto al árbol a consolar su tristeza y a cambiarla por alegría.
Pero, como en toda historia feliz, también hubo un momento de problemas y de tristeza. Sucedió, que, toda la gente: los niños y los adultos comenzaron a abusar de la generosidad del árbol de la felicidad y a descuidarlo. Sólo acudían a él para recibir la poca o mucha felicidad que buscaban, pero no lo cuidaban. Las parejas de enamorados comenzaron a grabar sus nombres en la tierna corteza de nuestro árbol, los niños comenzaron a trepar sobre él y a cortar sus ramitas, sus hojas, su corteza; los adultos se olvidaron de cuidar y regar al bello árbol.
La basura comenzó a amontonarse a su alrededor de tanta gente como acudía a buscar y pedir cosas de él. Hasta que una mañana el árbol amaneció con sus verdes hojas marchitas y sin savia, y sus ramas negruzcas y sin vigor alguno. El árbol estaba muy enfermo, casi muerto.
Los adultos que acudían tristes para aliviar su tristeza, se ponían aún más tristes al ver el estado en que el árbol se encontraba. Y aún más cuando veían que ya no les podría ayudar en lo que querían. Pero ninguno hacía nada. Y el árbol cada vez empeoraba más y más.
Hasta que dos niños pequeños obraron el milagro. El primero, acercándose al árbol, cogió un trozo de su corteza que estaba en el suelo y se lo repuso en el hueco en que le faltaba, dio un beso al árbol en donde lo acababa de curar y, mientras regaba sus raíces con un pequeño cubo de agua, miró sus ramas sonriendo. Después, la otra niña empezó a recoger la basura del suelo y a meterla en la papelera y, sonriendo, también se quedó mirando al árbol.
Lentamente sus hojas empezaron a recuperar su antiguo color. A la vez, más niños y adultos se sumaron a la labor de los otros dos. Y el árbol de la felicidad, antes mustio, comenzó a rebrotar, a brillar y a resplandecer. Y todos los que estaban a su alrededor comenzaron a reír a carcajadas, pero, esta vez no porque el árbol se las regalase a ellos, sino porque esta vez salían de su interior para agradecer al árbol tantas veces como les había ayudado a ellos.
Y, con una dinámica, hablamos sobre cómo ellos (y nosotros), podríamos convertir un mundo gris y cansado:
En un mundo feliz y alegre:
Después, recogimos lo hablado en la dinámica con una lectura del Evangelio:
“Le presentaban unos niños para que los tocara; pero los discípulos les reñían. Mas Jesús, al ver esto, se enfadó y les dijo: «Dejad que los niños vengan a mí, no se lo impidáis, porque de los que son como éstos es el Reino de Dios. Yo os aseguro: el que no reciba el Reino de Dios como niño, no entrará en él.» Y abrazaba a los niños, y los bendecía poniendo las manos sobre ellos.”
Y terminamos cantando, esperando que el próximo 20 de noviembre ellos recuerden que éste es su día. Y el día en el que deben luchar porque sea el día de todos los niños del mundo.
Medicinas para Costa de Marfil
¿Recuerdan la campaña de Navidad de la Asociación para la Solidaridad (ONGD Redentorista) del año pasado? El centro médico que se pudo construir gracias esta campaña está actualmente gozando de una gran actividad:
- Se dispone de un local totalmente acondicionado, incluido las medidas de seguridad
- El personal lleva a cabo consultas básicas, reparto de medicinas a personas sin recursos y formación higiénica básica.
- Se desarrollan campañas de vacunación.
- Se presta atención a consultas en el medio rural.
Sin embargo, este centro, que tiene la capacidad para gestionar medicamentos y lugares adecuados donde guardarlos, se encuentra ahora mismo con necesidad de estos productos para continuar el trabajo que se está realizando, tan importante en una zona deprimida como el barrio de Boukro en la ciudad de Bouaké (Costa de Marfil). Aprovechando la circunstancia de que el Embajador de Costa de Marfil en España ha ofrecido a A.S. la posibilidad de disponer de un contenedor de transporte marítimo, se propone llenarlo de medicamentos para mandarlos allí.
¿Cómo? Desde el día 3 de noviembre hasta el 16 recogeremos medicamentos en la Parroquia de San Gerardo (también en Perpetuo Socorro -Alonso Martínez-).
¿Cuando? En el despacho parroquial:
- De lunes a viernes de 18:30 a 20:00.
- Sábado y domingo después de las misas.
¿Qué se necesita? Podeis consultar los medicamentos necesarios en el dossier del proyecto: medicinas_costa_marfil.
Gracias por vuestra solidaridad!!
Aquí iremos colocando aquellas actividades que hagamos durante el curso.
¡Estad atentos a nuestra web!
Grupo de Tercer Mundo




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